Volveremos a disfrutar del Pinsapar

Próximamente en Horizon Naturaleza y Aventura. Sin duda llegará ese momento…

El Pinsapar. Senderismo.

Cuando se trata de un grupo formado por diferentes subgrupos, de una pareja, de una familia con menores, de amigos, de una persona sola, etc. Lo habitual es que quedemos en el parking del camping Tajo Rodillo, en la parte más alta de Grazalema, un lugar fácil de encontrar. Normalmente sobre las 9:00 o 10:00 horas, dependiendo de donde vengan los participantes.

Una vez que han llegado todos, cada uno en su vehículo y siguiendo al coche del guía se van a la entrada al sendero del Pinsapar, unos 2 km más arriba en la carretera que va al puerto de las Palomas y Zahara de la Sierra. Si se va a hacer el sendero completo, hasta Benamahoma, se dejarán todos los vehículos que se puedan en el final del recorrido.

En la entrada, nos preparamos, importante llevar agua, buen calzado y ropa acorde con la época del año en la que estemos. Para empezar, junto al cartel que describe la ruta acostumbro a explicar dónde nos encontramos, geográficamente hablando, figuras de protección de la zona y una descripción de la ruta que vamos a realizar. En este momento llega la primera sorpresa para mucha gente al enterarse que el Parque Natural Sierra de Grazalema fue la primera zona declarada Reserva de la Biosfera en España, el 22 de enero de 1977 (cabe reseñar que el mismo día también se declaró a Ordesa en Huesca).  

Empezamos a andar, la primera parte del sendero es una cuesta arriba de un kilómetro, en la que cubriremos el desnivel positivo de 300 m. aprox. y que tardamos en cubrir entre 50 minutos y una hora, eso sí, incluyendo varias paradas que hago para explicar cosas.

Esta primera parte de la ruta discurre zigzagueando a través de un pinar de repoblación. La primera parada la hago junto a un grupo de encinas y un Quejigo, aquí suelo explicar los ocho ecosistemas más importantes que se pueden encontrar en nuestro parque: Encinar, Quejigal, Alcornocal, Acebuchal, Rupícolas, Riparias (o bosque de galería), pastizal y como no El Pinsapar. Animo a que la gente participe con preguntas y comentarios, así todos disfrutamos más del paseo, muchas veces tengo la suerte de aprender cosas de las intervenciones que hacen los participantes durante mis explicaciones.       

Más arriba encontramos una sabina al lado de la vereda, me gusta explicar el importante papel que juega esta especie vegetal en el equilibrio del ecosistema, también aprovecho para explicar algunos usos y costumbres en torno al matagallo, si es que no me han preguntado ya antes, ya que es una planta muy abundante en esta parte y suele llamar mucho la atención.

Llega un momento en el que se abre un poco la masa forestal ofreciéndonos unas bonitas vistas de Grazalema y la sierra del Endrinal, momento foto que aprovechan los participantes, apreciando la altitud ganada desde que empezamos. Un poco más adelante volvemos a poder disfrutar de una vista más amplia donde la vereda es más recta y despoblada, a mitad de esta paro para indicar que se alcanza a ver, hacia el este, Ronda y al fondo La Sierra de las Nieves, otro Parque natural ya en la provincia de Málaga, aprovecho para explicar que el Pinsapo también está en esa sierra y que solo podemos encontrarlo en tres puntos en todo el mundo y tenemos la suerte de que los tres los tenemos en la zona, en la Sierra de las Nieves en Ronda, en Sierra Bermeja en Estepona y donde estamos, en la Sierra del Pinar en Grazalema.  

Ya estamos llegando al Puerto de las Cumbres a 1.260 m. de altitud aprox. Las vistas aquí son espectaculares si el día acompaña. Cambiamos de cara y vemos la campiña sevillana hacia el noroeste con Montellano en primer término y en días muy muy claros hemos podido ver Sevilla, alcanzando a distinguir el puente del Alamillo y la torre Pelli ¡a simple vista!, más al oeste se puede ver Espera y Bornos en la provincia de Cádiz, si nos damos la vuelta y nos asomamos a la ladera por donde hemos subido, mirando hacia nuestra izquierda o hacia el este, siempre y cuando la atmósfera esté limpia, sobre todo en otoño y principios de primavera cuando aún queda nieve en las montañas, aunque sorprenda se puede ver en la lejanía Sierra Nevada… En el Puerto de las Cumbres aparte de explicar todo lo que se ve al fondo hablo de lo que se ve en la cercanía, gran parte de la sierra del Pinar con el Torreón como pico más alto de Andalucía occidental con sus 1.654 m. y el puntiagudo pico de San Cristóbal con su bonita historia, abajo los Llanos del Rabel con la romántica leyenda de la procedencia de su nombre.

Seguimos andando por el circo que hay entre el Puerto de las Cumbres y el Puerto de los Pastizales o base del San Cristóbal, tramo con suaves subidas y bajadas en el que mantenemos la altitud. Vamos entrando en la cara norte de la sierra del Pinar y ya se ven algunos pinsapos dispersos, esta es la zona  donde menos pinsapos hay, aunque es cuestión de tiempo que el avance del bosque de pinsapos cubra esta zona también.      

Llegamos a una vaguada, en la que prolifera el arce, por la que discurre una correntía, en la que muy pocas veces he visto correr el agua pero que muchos defienden que es el nacimiento del arroyo de los Ballesteros que más abajo ha ido formando con su erosión al espectacular barranco de la Garganta Verde. Pienso que es una correntía más de las muchas que sí entre todas forman el mencionado arroyo. En esta zona y a finales de junio se puede observar la amapola de Grazalema otra de las joyas de nuestro entorno. También nos encontramos aquí bastantes endrinos, el eléboro o hierba de los ballesteros y el enigmático muérdago parasitando a los majuelos, todas estas plantas con diversas curiosidades, usos, etc. que merecen que explique a los participantes.

Llegamos al puerto de los Pastizales o base del San Cristóbal como algunos llaman, desde aquí y hacia el norte se ve la sierra de Lijar con el pueblo de Algodonales a sus pies y entre este y nosotros se encuentra la Garganta Verde, hablo entonces de la colonia de buitre leonado que anidan en ella, con más de cien parejas y sigo hablando de la fauna del parque en general, no es raro que a estas alturas ya hayamos podido observar cabras montesas, muy abundantes por esta zona.  

Continuamos hacia la derecha y a medida que vamos rebasando el espolón, se va abriendo ante nosotros la bonita visión del denso bosque de pinsapos. Pero este hecho se ve interrumpido al toparnos con un cartel que nos indica un nevero o pozo de nieve que está unos metros más arriba a la izquierda del camino. Lógicamente no podemos seguir sin dedicar unos minutos a verlo, así que subimos y le cuento al grupo como antiguamente se fabricaba hielo en esta especie de pozo, que después se utilizaba para conservar alimentos. En esos momentos estaremos en la cota más alta que vamos a alcanzar durante toda la ruta, 1.310 m. aprox.

Volvemos a la vereda para completar esa visión que quedó interrumpida y en unos metros nos encontramos un pinsapo de 5 o 6 metros ideal para explicar el origen de esta especie contemplando toda la inmensidad del pinsapar desde aquí. El grupo siente ya la emoción de estar entrando en un lugar único, en un lugar mágico, un lugar de una belleza difícil de explicar, no se puede explicar, hay que vivirlo. No sabría decir el número de veces que he estado en el pinsapar y en diferentes condiciones climatológicas, calor, frío, lluvia, nieve… y aun así me sigue sorprendiendo y emocionando…     

Empezamos a bajar y cada vez serán más los pinsapos que nos rodean y a la vez cada vez más altos, hasta quedar totalmente sumergidos en el bosque… antes de entrar en la parte más densa, nos encontramos un imponente pinsapo a la derecha de la vereda que demuestra su vejez a simple vista. Se estima que la longevidad de esta árbol está en torno a los 500 años según algunas fuentes y existen registros de pinsapos de 360 años aprox. (la verdad es que según mis consultas no me queda nada claro) y una altura de 30 m. y aquí sí que coinciden más fuentes. Me pasó un día que en el grupo que conducía, venia un hombre, jubilado, cuyo trabajo había sido medir árboles (dendrometría), altura, grosor, volumen, edad, etc. Al pasar por este árbol, me invadía la curiosidad y no perdí la ocasión de preguntarle si me podía hacer una estimación de las medidas de este árbol y me sorprendió que sin dudarlo mucho este hombre me comentó que este árbol podía rondar los 500 años y tenía una altura entre 28 y 29 metros, quedé admirado por sus explicaciones, y agradecido, como dije antes muchas veces los guías podemos aprender cosas de los participantes y que nos servirán en nuestras interpretaciones en adelante. 

A poco, ya estamos dentro del bosque, a le gente le llama la atención que en esta parte, los pinsapos tienen muchas ramas muertas y hay muchos tumbados en el suelo resultando un paisaje un poco caótico, le explico de la competencia que hay entre ellos para conseguir luz y efecto dominó que causa la caída de un pinsapo grande que murió por alguna razón y que tras unos años aguantando en pie, el viento, la nieve, el desprendimiento de una roca, o alguna otra razón lo hicieron caer.

Tras pasar por dos canchales en los que se protege la vereda con gaviones, y tras haber subido un poco, empezamos lo que yo llamo “la interminable cuesta abajo”, no pararemos de bajar en lo que queda de ruta, este tramo resulta un poco repetitivo y se suele hacer más rápido y hablando a la vez que andamos.                                                 

Pasamos junto a un curioso quejigo hueco que invita a la gente a echarse una foto en él.

Casi sin darnos cuenta, el bosque se abre, llegamos al puerto del Pinar o los Llanos del Viento como le llama la gente de por aquí a este lugar, en realidad no es llano, es una loma adehesada, salpicada de encinas. Al llegar aquí siempre hay alguien que exclama -¡qué bonito!, aprovechando mí experiencia por la reacción que sé que van a tener los participantes, pregunto -¿os gusta?, tras su respuesta, como no afirmativa, les digo –Pues ahora daros la vuelta… El paisaje del pinsapar visto desde aquí nuevamente es espectacular y me encanta ver la cara de los senderistas al contemplarlo por primera vez, en ella se refleja sorpresa, disfrute, placer, satisfacción, etc. Aquí solemos parar a comer algo y seguir disfrutando de las vistas.    

Reanudamos la marcha. Seguimos bajando, el paisaje sigue siendo precioso, pero cada vez a hay menos pinsapos y más quejigos centenarios y encinas. Este tramo se hace menos agradable por lo empinado de la pista forestal por la que discurre. La verdad, se hace largo.    

La cancela nos anuncia que hemos llegado al final un poco más adelante nos recibe en Benamahoma un manantial de cristalinas aguas, con un caudal que oscila entre los 400 l/seg. en época de lluvia y los 100 l/seg. en época seca, donde podemos beber, antes de subir a los coches para emprender la vuelta.

Pedro Pablo Gómez Hinojos

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