Confinados? como no podemos hacerlo… te lo contamos.

El Salto del Cabrero, interesante ruta por su contenido geológico, medioambiental e histórico que nos lleva a uno de los parajes mas espectaculares del P. N. Sierra de Grazalema.

El Salto del Cabrero.

Aunque es una ruta que hacemos muy poco, tenemos por lo menos que homenajearla y reivindicarla, ya que fue una de las rutas más realizadas del P.N. Sierra de Grazalema, empezando en el puerto del Boyar para terminar en Benaocaz. En 2014, creo recordar, el dueño de una de las fincas por donde discurre este sendero (gran parte del sendero atraviesa por fincas privadas) decidió prohibir el acceso a senderistas, aunque aún no lo entendemos muy bien, nos reservaremos nuestra opinión.

Afortunadamente se sigue permitiendo el tramo que va desde Benaocaz a esta espectacular formación geológica y es el que voy a describir a continuación.

Con unos 7 km. de recorrido, incluyendo ida y vuelta, se suele tardar entre 3,5 y 4 horas, a un ritmo tranquilo y disfrutando del paisaje. Quedamos con los participantes en la parada de bus que está a pie de carretera en la parte más baja de Benaocaz. No trasladamos hacia la parte norte del pueblo, buscando como referencia el restaurante El Refugio, por cierto buen sitio para comer. Nos lo encontraremos de frente y deberemos de tomar la calle que queda a su izquierda, la calle Pajaruco, ésta empieza a bajar y al final de ella está el principio de nuestra ruta, el cartel descriptivo de ésta nos lo anuncia.

Como siempre hago al principio de una ruta, haré una descripción de donde nos encontramos, figura de protección y descripción del sendero. El inicio es una pista forestal que da acceso a algunas parcelas. Cuando acaba esta pista, en unos corrales en los que podremos ver cabras, cerdos, gallinas, etc… tomaremos una pedregosa vereda entre dos paredes que desciende por la izquierda de estos corrales.

Pasamos una pequeña cancela para llegar a un precioso puentecito sobre el arroyo Pajaruco o Pajarito como también se le conoce. No he encontrado el origen de este puente, está construido con técnicas romanas y árabes, algunas fuentes lo ubican en la época nazarí (s. VIII), sin embargo otras lo encuadran en los principios del siglo pasado (s. XX), y así lo cuento al grupo, aunque si es verdad que el sitio es muy bonito y si el arroyo lleva agua, se forma una laguneta de color esmeralda que invita a quedarse allí un rato contemplándola.

Subimos un poco y el paisaje se va abriendo, vemos sierra Alta hacia la izquierda y nos encontramos con unas construcciones a la derecha  dedicadas a la ganadería. Tenemos que entrar por una gran cancela. Dicho sea de paso, cuando andamos por el campo y nos encontramos con cancelas o angarillas (cancelas construidas a base de palos y alambres) en el camino, nuestro comportamiento será dejarla como las encontremos, si estaban abiertas se dejarán abiertas y si estaban cerradas se cerrarán a nuestro paso.

Tenemos por delante una fuerte subida, por una vereda muy pedregosa que zigzaguea entre los canchos. Ya casi arriba nos encontramos con otra cancelita, la vereda va virando a la derecha (al norte) para rematar la subida cuando encontramos las ruinas de una calera, en ella explico el proceso que se seguía para hacer la cal con la que se blanqueaban nuestros pueblos blancos y con la que se mantenían las aguas de nuestros aljibes, limpias de impurezas. Bonitas vistas desde aquí también de Benaocaz.

Se abre ante nosotros una altiplanicie llena de piedras que emergen del suelo y aulagas por entre las cuales discurren mil veredas originadas por el paso del ganado. Observamos que hay varias edificaciones en mitad del llano, con actividad ganadera también, una de estas edificaciones es un aljibe, que abastece de agua a este ganado. Hay alguna encinas aquí y allá, no muchas, pero hay una solitaria encina que llaman la “Alcahueta”, con la que según su producción de bellotas se decidía el número de cabezas de cerdo que podían pastar la montanera de la finca, esta encina está registrada dentro del catálogo de árboles singulares de Andalucía. Es fácil ver la preciosa peonia o rosa albardera por esta zona, en su época de floración, claro está.

Seguimos hacia el puerto de Don Fernando, cota máxima que alcanzaremos en la ruta, 880 m. aprox. Es un sitio donde dejo volar la fantasía y me imagino a caballeros con armadura, peones con lanzas y hábiles arqueros. Según parece el nombre del lugar proviene de qué aquí instalaron un campamento las tropas cristianas con los Reyes Católicos al frente (nada menos) en su avance hacia la conquista de Granada.  Según cuenta la historia, estando los Reyes acampados en este lugar recibieron la visita de las mujeres de Benaocaz, que le hicieron entrega de sus joyas como contribución a la conquista de Granada y desde aquella época hay un dicho que reza «En Benaocaz la hembra lo más».

Empezamos a bajar, al fondo una agradable dolina que llaman el llano del Callejón, nos mantenemos a la izquierda y nos topamos con unos indicadores que nos señalan que el punto estrella está cerca. Seguimos bajando ahora en dirección oeste y pronto llegamos al famoso Salto del cabrero.

 

Encontramos el mirador casi de sopetón y ahí está omnipresente, la falla, con el desfiladero al fondo. Nos quedamos maravillados contemplando, aunque ya hayamos estado un montón de veces nos sigue impresionando. Pasan los buitres leonados a nuestra altura, algunos incluso los vemos desde arriba y otros posados en las cornisas.

 

Mientras disfrutamos de las vistas suelo contar alguna de las leyendas que hay en torno a este paraje… Hay varias, pero a mí la que más me gusta es la siguiente… Hace mucho, mucho tiempo, había un cabrero que tenía estas tierras arrendadas para que su rebaño pastara en ellas. Vinieron varios años de sequía y los pastos eran escasos, por lo que su rebaño se debilitaba y apenas daba leche y carne para comerciar y el hombre no podía pagar el arrendamiento… Un día estando el cabrero al cuidado de sus cabras, vio a lo lejos la inconfundible silueta del dueño de las tierras acercándose, que con toda seguridad venía a reclamar los pagos pendientes por el arrendamiento…. El cabrero empezó a dar prisa al rebaño con su perro turco, para que se apresurara y quitarse de en medio… El dueño era más rápido y cada vez se acercaba más… Estaba a punto de darle caza, pero cuando el dueño hizo el gesto de agarrar al cabrero por la espalda, ¡Milagro!, se escuchó un gran estruendo y la tierra se abrió, dejando a un lado al dueño y al otro al cabrero con su rebaño… Silencio, sonrisas, miradas de ¡si hombre!, ¿eso cómo va a ser?… Risas, bueno es una leyenda como tantas otras que se cuentan por estos parajes, y asociadas a ellos, parajes que siempre son dignos de conocer y disfrutar.

La vuelta tranquila, nos hacer recapacitar por cada uno de los sitios que pasamos a la ida… Me encanta guiar este sendero por que la características que reúne lo hacen interesantísimo, historia, geología, flora y buen sitio para la observación de aves.

Pedro Pablo Gómez Hinojos.

http://www.horizonaventura.com

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