Confinados? como no podemos hacerlo… te lo contamos…

Los Llanos del Rabel, agradable y tranquila ruta a cargo de nuestra compañera Eva, en la que podremos contemplar el Pinsapar desde su parte mas baja.

¡Hola!

Hoy vamos a Los Llanos de Rabel y al Camino de los Pinsapos, nos adentramos en la Zona de Reserva del Parque Natural Sierra de Grazalema, por lo que es necesaria la autorización del Parque.

Quedarnos a las 9:00 ó 10:00 horas en el inicio del sendero, en el km 12,8 de la carretera CA-531 que une Zálja9 de la Sierra con el Puerto de las Palomas (Grazalema).

El recorrido será de unos 12 km aproximadamente que realizaremos en 4-5 horas, de dificultad baja, por una pista forestal de buen firme, con un trazado suave con desnivel positivo de + 1 60m, apto para todas las edades.

Hoy se trata de pasear, disfrutar, respirar…

Las vistas son impresionantes, a nuestra espalda el embalse de Zahara de la Sierra y los picos Lagarín y Las Grajas de El Gastor.

A nuestra derecha Cerro Camilla y la Garganta Verde.

Al frente el Cerro del Montón y la Crestería de la Sierra del Pinar, dónde El Torreón con sus 1654 93 es el más alto de la provincia de Cádiz y en su cara norte, que es la que vemos, crece El Pinsapar motivo por el que esta área se encuentra protegida, y crece, porque en los años setenta estaba en peligro de extinción y hoy es un bosque de más de 500 hectáreas en perfecto estado de salud.

 

Empezarnos la ruta rodeados de una densa vegetación, matagallos, lentiscos, brezos, encinas, madroños, peonías, orquídeas… y algunas toxicas cómo eléboro, torvisca… Me encanta hablar de sus propiedades, de los usos que desde siempre les ha dado el hombre. Tras el Cerro del Montón se da una situación excepcional, nos encontramos un alcornocal ubicado sobre suelo calizo, siendo lo habitual en tierras ácidas.

 

Paralelo a nuestro camino, más abajo, discurre el Arroyo del Pinar (o arroyo de los Ballesteros) con aguas cristalinas.

A un lado del sendero nos encontramos una calera bien conservada, y aunque tiene un panel explicativo, me enrollo y cuento los aprovechamientos que hasta los años sesenta aproximadamente obtenía el hombre de la tierra, como la extracción de cal, carbón y picón, la fabricación de hielo, y ya puestos la fabricación de mantas de Grazalema obtenidas del proceso de la lana de la oveja merina grazalemeña.

En este tranquilo paseo nos acompañan los cantos de los pájarillos, el Parque Natural es además ZEPA (Zona de especial protección de aves) nombrado por la Comunidad Europea dado el gran número de ellas que podemos encontrar, en torno a unas 150 especies. Es fácil ver a los buitres leonados dejarse llevar por las corrientes de aire. En los inmensos paredones calizos de la Garganta Verde han encontrado el lugar idóneo pera  nidificar, formando una de las colonias más numerosas de Europa.

También habitan jabalíes, zorros, garduñas, corzos… (Éste último en Andalucía, solo está presente en las sierras de Cádiz y Málaga).

Divisamos la sierra de Zafalgar, el Cerro del Pilar, la Cornicabra y tenemos a la vista los Llanos del Rabel y el impresionante cerro de San Cristóbal.

Tomamos un sendero para cruzar el arroyo por un pequeño puente de madera y llegamos a la fuente fría con dos pinsapos en su cabecera.

Continuamos para cruzar de nuevo el arroyo, esta vez por piedras, muy bien colocadas, aunque de vez en cuando hay risas… y llegamos a la llanura central de los Llanos, donde encontramos magníficos ejemplares de quejigos centenarios dispersos.

Es el final de la ruta, aquí siempre hacemos una parada para tomar algo y contar sucesos y leyendas.

Iniciamos la segunda parte, el Camino de los Pinsapos (si la ruta se realiza del 15 de octubre al 15 de junio, pues del 16 de junio al 14 de octubre está prohibida por riesgo de incendios). Es una ruta circular de 2 km aproximadamente en la que se disfruta de un entorno mágico. Aulagas, ardiviejas, pinsapos, alcornoques, quejigos… nos rodean por este sendero.

Emprendemos la vuelta por la pista forestal, si la ida la hemos hecho conversando e interactuando, la vuelta la solemos hacer más en conexión con nosotros mismos, desacelerando aún más y despertando nuestros sentidos, sintiendo la brisa, el sol, los sonidos, olores, colores…

Terminamos la ruta renovados…

Eva María Calderón Naranjo.

http://www.horizonaventura.com

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